martes, 15 de enero de 2013

Sindrome post-traumatico.

Tu recuerdo
me lo tuve que arrancar a trozos
porque habia echado raices en mis venas
y tenia tu olor viviendo en mis pulmones.

Tuve que sacarme los ojos,
tirarlos lejos
porque tus pupilas estaban en las mias.

Donde me acariciaron tus manos
tengo cicatrices
inolvidables
como hachazos de guerra.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Padre

Padre
decidme qué
le han hecho al río
que ya no canta.
Resbala
como un barbo
muerto bajo un palmo
de espuma blanca.


Padre
que el río ya no es el río.
Padre
antes de que llegue el verano                                        

esconded todo lo que esté vivo.
Padre
decidme qué
le han hecho al bosque
que ya no hay árboles.
En invierno
no tendremos fuego
ni en verano sitio
donde resguardarnos.

Padre
que el bosque ya no es el bosque.
Padre
antes de que oscurezca 
llenad

de vida la despensa.
Sin leña y sin peces, padre
tendremos que quemar la barca,
labrar el trigo entre las ruinas, padre,
y cerrar con tres cerrojos la casa
y decía usted...

Padre
si no hay pinos
no habrá piñones,
ni gusanos, ni pájaros.

Padre
donde no hay flores
no se dan las abejas,
ni la cera, ni la miel.

Padre
que el campo ya no es el campo.
Padre
mañana del cielo lloverá sangre.
El viento lo canta llorando.

Padre
ya están aquí...
Monstruos de carne
con gusanos de hierro.

Padre
no, no tengáis miedo,
y decid que no,
que yo os espero.

Padre
que están matando la tierra.
Padre
dejad de llorar
que nos han declarado la guerra.




                                           Joan Manuel Serrat

martes, 8 de noviembre de 2011

Terapia de Grupo.

La mañana de los sábados es especial. Nos reunimos en el bar de la plaza para un desayuno de amigos. Viene Carlos, y trae un pan hecho para la ocasión. Es un tipo gordo y afable, de bromas que te pueden hacer rabiar. Estaba estudiando para Chef, pero lo dejó porque según él, lo que le gusta de verdad es hacer pan. También está Ulises. Es guitarrista de una banda de Jazz, y compone su propia música.
Ha viajado medio mundo con la orquesta, y tiene en plan grabar un disco de su propia creación. Cada sábado trae la guitarra y nos regala algo nuevo, que nosotros criticamos para bien o para mal. La última vez toco algo que hizo que a Carlos el gordo se le aguaran los ojos. Ulises le pregunto que le parecía. El gordo se estrujo la nariz con la mano y dijo “parece música pa maricones, pero me gusta cantidad…”. Alfredo es psiquiatra, y campeón de ajedrez. Es un tipo metódico y centrado, que cada lunes tiene un espacio de una hora en la radio donde responde preguntas de los oyentes. Su programa tiene un rating enorme, y lo escuchan en tres continentes. El dice que estos desayunos de los sábados son la base de sus respuestas y comentarios en la radio. En nuestras conversaciones sirve de moderador, aunque a veces hay que moderarlo a él, como aquel sábado en que estábamos hablando de futbol. El es fan obsesivo del Real Madrid. Les pone adjetivos de santos a sus jugadores favoritos. En otra mesa alguien que vestía una camiseta del Barcelona dijo “Cristiano Ronaldo es gay”, y nuestro famoso psiquiatra se quedo mirando al tipo por un segundo, levanto un brazo y grito “!!!hala madriiiiiiddd!!!” para correr adonde estaba el otro, que con ojos muy abiertos, vio horrorizado como el educado estudioso de la psiquis humana le partía el hocico a trompones.

El otro tipo, Congrí, es todo un caso. Bueno, su nombre no es Congrí, aunque así le dice todo el mundo. Se llama Rogelio, aunque el nombrecito de los moros y cristianos, o congrí, lo adquirió cuando éramos muy jóvenes, y cursábamos el preuniversitario en una escuela interna. Teníamos un hambre crónica, y de vez en cuando nos colábamos en la cocina escolar por una ventana para robar algún alimento que aliviara la maquinaria de tragar energía que era nuestro metabolismo adolescente. Una tarde, Rogelio llenó una bolsa plástica de moros y cristianos. Salió de la cocina con el botín, y se fue a la azotea del segundo piso. Cuando se disponía a comer, lo sorprendió un profesor. Rogelio se metió la bolsa de congrí en la cintura, entre el pantalón y la camisa, y empezó a correr. Saltó el muro de la azotea y cayó sobre el alero del techo, que estaba húmedo. Resbaló y se desplomo al vacio. Camino al suelo, le pegó a un arbolito, que se rompió bajo su peso, pero le ayudó a amortiguar el golpe. Aterrizó sobre el asfalto, boca abajo. Un montón de curiosos se agruparon y lo voltearon. El profesor que lo perseguía le abrió la camisa buscando heridas. La bolsa se había roto, dejando salir arroz y frijoles. Cuando el profe vio aquello, gritó
“!congríii!” como quien grita “¡sangreee!”.Lo levanto en brazos y corrió con él a la entrada de la escuela mientras vociferaba ¡busquen un carro cojones que esta reventado!

En el hospital se descubrió la cosa. Desde ese día se llama Congrí, y no Rogelio. Ahora trabaja como peluquero. Su barbería esta siempre llena de gente, unos a cortarse el pelo, los otros a disfrutar del chismorreo. En materia de información sobre todo lo que pasa en el barrio, y a veces más allá, Congrí se las sabe todas.

Yo trabajo como maestro de escuela, y soy el único del grupo que nunca se ha casado, ni tengo hijos. Eso me hace objeto de burlas, y de sesiones de psicoanálisis por parte de Alfredo. Según él, padezco de algo que se llama “promiscuidad compulsiva e inmadurez social”. No sé si tal cosa existe en términos médicos, pero una vez me invito a una conferencia que iba a dar. Me aparecí con una corbata y todo. Mi butaca estaba en primera fila, al lado de un tipo que no dejaba de toquetearse los testículos por encima del pantalón. Alfredo empezó a hablar de tipos con problemas sexuales, fetichistas, mira huecos que él llama voyeristas, gente que tiempla con animales (ese día me entere que su enfermedad se llama zoofilia), masturbadores, exhibicionistas. De pronto empezó a mencionar nombres, la gente en la primera fila se ponía de pie y saludaba. Dijo mi nombre, me levante, me voltee hacia el publico, saludé, y lo escucho decir,“estos son enfermos de este tipo de aberraciones, que hoy han tenido el valor de mostrar su rostro”. El berrinche solo se me quito cuando me presento a una chica preciosa, psicóloga de deportes, que demostró tener una habilidad insospechada para beber vino y luego desnudarse.

Este sábado hay un tema fuerte. Ulises se acaba de divorciar. Un divorcio es algo normal. Pero el músico se ha separado de su mujer porque la agarro metida en la casa de otro tipo, en la cama, desnuda, gimiendo, encima del tal “otro tipo” ese. Después de eso solo sabemos de el por teléfono, y esperamos con ansia el desayuno del sábado para ver cómo le va. Digo “ver” con toda intención. Queremos verlo, para darle cuero, mirar si esta flaco o no, si esta descojonado o es un tipo duro, burlarnos un poco, y luego de todo eso, ayudarlo.

Llega Carlos el gordo con un pan enorme, que huele delicioso. Lo coloca encima de la mesa, y dice mientras me estrecha la mano, “Vaya yénica, pan de queso pa que se nos rompa la panza en tres pedazos”. Se sienta y pregunta, “oye, y el tarru… digo, el guitarrista, ¿aparecerá hoy después de lo que le paso?” No le contesto. Sonrío y voy a la barra por un cuchillo. Cuando regreso veo que observa a la camarera. Me da un codazo, “loco, ¿esa chama es nueva, verdad?” la señala con el dedo. El cabrón ni siquiera se esfuerza para que la chica no se dé cuenta. En eso llega el psiquiatra con un libro bajo el brazo.

-Buenos días, socitos. ¡Traigo lo último aquí! -Señala el libro con el dedo. En la caratula se lee “Psicoanálisis de la influencia”.

-¿Bueno, y eso que es?- pregunta el gordo. (Igual estaba a punto de preguntarlo yo).

Cuando Alfredo va a empezar a explicar, aparece Congrí con una cazuela plástica, donde se ven lascas grandes de jamón. “¿Que dice la plebe?” pregunta estrechándonos las manos, con una sonrisa. Se sienta al lado del gordo. Lo mira de arriba abajo, le pone una mano en el hombro. Carlos pone los ojos chinitos, esperando una putada. Congrí le palpa la barriga y le dice “tienes que cuidarte ese embarazo, ni se te ocurra cargar un cubo de agua…” Carlos le pega puñetazos.

-“Buenos Días”. El saludo detiene la bronca. Es la camarera. Me sonríe. “Bueniiiisimos días”responde el gordo. La chica saca una libretica y pregunta que ordenaremos. Pedimos café, leche, huevos. La chica escribe. Antes de irse, me vuelve a sonreír. El gordo me pega un codazo. “Está muerta contigo, ¿viste como se ríe?”

-¿Tú crees?-pregunto.

-¡Claro!- dice Alfredo - Son señales claras de que quiere aparearse.

Lo dice como si estuviera en una clase. El gordo se vuelve hacia Congrí – Rogelio, con la mirada interrogante. El otro le pone la mano en la cabeza, y dice: “aparearse gordo, que se quiere encuerar, templar, romper la cama en dos, todo eso con acá el maestro presente”. Me apunta con el dedo. La chica regresa con una bandeja repleta y empieza a servir. El gordo le sonríe como un idiota. La muchacha lo observa nerviosa, me mira y hace un gesto interrogante con las cejas. Cuando se marcha, ya con la bandeja vacía, el gordo estira el cuello y le dice en un susurro bien audible, “estoy listo para aparearme con quien sea”. Ella casi corre a meterse detrás de la barra.

-¿Qué, esto empezó sin mi? – la pregunta nos sorprende y todos miramos hacia la puerta. Es Ulises con su guitarra a la espalda, como si fuera un rifle. Nos levantamos y vamos a abrazarlo y estrujarlo un poco. Ya sentados, la guitarra en un rincón cerca de la mesa, Ulises se sirve café, corta el pan, le pone mantequilla, jamón, huevos. Nosotros lo miramos hacer. Cuando se lleva su sándwich a la boca, nos mira por encima del pan y dice “¿Qué?”. Carlos el panadero es el que le responde.

- ¡¿Como que que?!-casi grita – ¿nos vas a contar lo del tarro o no?

Ulises suelta la risa.

- Oye gordo te pones de madre. – le digo en son de crítica.

Automáticamente empezamos a servirnos y a comer. El músico, entre bocado y bocado, empieza a hablar. “Nada, estaba de viaje, fuimos a un festival de jazz a Toronto, ya yo sabía que algo raro estaba pasando…”

- ¿Y qué sabias que estaba pasando?– mete la cuchareta el gordo.

- ¡Déjalo hablar cojones!- lo reprende Alfredo, nuestro psiquiatra – moderador.

- Pues nada- continua Ulises- ya yo sabía que ella se metía en la casa de ese tipo desde hacía un par de meses. Me entere porque manos amigas me hicieron llegar la información.

En eso Congrí se levanta y hace reverencias. “Gracias, gracias” murmura.

-¿Tu le dijiste?-pregunto asombrado.

El Congrí me mira desde su silla y dice:

- Loco, en mi barbería fluye más información que en el Pentágono. Se aparece un negrito que va a hacerse esos dibujitos de Nike en la pasa, con otro más. Empiezan a hablar de mujeres, de que si son cabronas, y yo que sé, hasta que uno dice que su tío “se está jamando a la mujer del músico ese que vive en la otra esquina, el que tiene no se qué carro, que viaja muchísimo. Le entré al tema y me lo contaron todo. Incluso uno dijo que parecía mentira, que el marido la tenía como reina, en un lujo increíble, y ella se metía en la casa descojonada de su tío, y templaba con él en una cama que le falta una pata.

Soltamos la risa, incluyendo a Ulises, el músico – esposo traicionado. El gordo lo mira y le apunta con el dedo.

-¿No será que acá el amigo no se apareaba bien?

-Vete a la mierda Carlos- responde Ulises.

La camarera regresa y pregunta si necesitamos algo más. Se apoya en el lado de mi silla, muy cerca. Ulises pide cervezas para todos. La chica se voltea y me dice “oiga pero es muy temprano para beber alcohol, ¿verdad? Yo me encojo de hombros con sonrisa tímida. Cuando va por las cervezas me caen encima. “Aparéatela loco” dice Carlos. “Son señales muy claras. ¿A que ahora mismo está ovulando?” Suelta Alfredo. Yo pongo cara de idiota. La chica trae las cervezas y las coloca en la mesa. Tiene la cara roja porque todos le sonríen. Se marcha pestañando muy rápido, nerviosa.

Ulises propone un brindis por los cornudos, al que se unen otros clientes del lugar. El músico sigue su historia.

-Pues regresé de Toronto adelantado, acá el Congrí me dejó meterme en su casa, y ese mismo día el negrito de dibujos en la pasa le conto que su tío estaba con la dama. Me aparecí allí. El Rogelio se fue conmigo por si había líos (Congrí levanta un brazo y muestra el bíceps).

Ulises bebió un trago largo de su cerveza, suspiró. “Despacio, sin ruido, abrí la puerta de tablas. La cabrona estaba en cueros, encima del flaco aquel, meneándose. Lo gracioso es que dijo ¡ay papi que rico, ay papi, ay cojones mira quien está en la puerta!”. Cuando me vieron se perdieron. Al tipo no le vi ni la cara. Revise la cama, y era verdad que le faltaba una pata. Habían puesto una lata de galletas vacía para apoyarla…

Las carcajadas no me dejaban comer. Al gordo le corrían lágrimas. Alfredo y el Congrí tenían la cabeza debajo de la mesa. Ulises se reía de sí mismo como si lo hiciera de otro.

Congrí se acerca y me dice al oído “Oye, la camarera esa no te quita los ojos”. Miro a la chica. Es linda. Tiene los labios muy rosados. Le hago un guiño y ella baja la mirada. Ulises agarra su guitarra. Levanta un brazo y pide más cervezas. Comienza a tocar y hacemos silencio. No se manda nada de su jazz raro. Toca Hotel California, que en su solo de guitarra se oye formidable. Lo escuchamos con atención, sin interrumpir para nada. Incluso el gordo lo escucha ensimismado. Cuando acaba, aplaudimos. De mesas vecinas se escuchan aplausos y halagos. Más cervezas. Mientras retira los trastos vacios, la muchacha comenta que no debíamos beber tanto alcohol si después tenemos que hacer cosas importantes. Alfredo le da las gracias por el llamado de atención. Le mira directo a la pelvis. ¿El muy cabrón trata de averiguar si de veras esta ovulando?

Ella se coloca detrás de la barra y nos observa con cara seria. Alguno pregunta que hará Ulises ahora, con su divorcio en perspectiva. Después de un trago, el dice“todo, menos mi música y mi ropa, para la dama. Que se lleve sus vestidos a la casa del flaco ese. También me fije que no hay armario, el tipo cuelga sus cosas en un cordel encima de la cama”. Bebe otro sorbo largo, y por un instante vemos que le cuesta tragarlo. De su guitarra empiezan a salir los acordes de El concierto de Aranjuez. Nos quedamos cabizbajos, pensativos, escuchando las notas tristes sin interrumpirlo. Cuando termina aplaudimos todos en el lugar. Carlos le pone una mano en el hombro.

De pronto Alfredo me pregunta:

- Oye, profe, ¿y tú, por fin, cuando vas a resolver tu problema?

Me revuelvo en la silla.

- ¿Y qué problema tengo yo, doctor?


Todos prestan atención. Alfredo dice, “no chama, ninguno, excepto que ya estas grandecito, y eres el único aquí -(hace circulo con ambas manos para encerrar a mis amigos en un muro imaginario)- que no tiene hijos, ni se ha casado, ni tiene una relación estable con mujer u hombre, o ser vivo alguno, con un trabajo de maestro de Literatura, una asignatura condenada a extinguirse”.

El gordo me pega en el hombro y dice “estas jodido profe”.

- ¿Y quién carajo dice que la Literatura se extingue? Ahora los jóvenes escriben y leen más que antes.- me defiendo.

- Si, como no – Alfredo tuerce la boca para hablar- Ahora escriben, o más bien desescriben.

Hace una pausa y dice:

- Ahora lo importante es ver si te buscamos una jevita fija, que tengas hijos, y vaya… que hagas vida de homo sapiens, ¿no?

- Y bueno, que en algún momento te pase como acá el socito – dice el Congrí señalando al músico, que clava los ojos en el piso.

Miro un instante a todos en la mesa.

- Ya eso está resuelto - digo.

- ¿Quién es, como se llama? –pregunta Ulises, despegando los ojos del piso.

- No te importa – respondo, y luego bebo un sorbo, haciéndome el desentendido.

Alfredo levanta las dos manos con las palmas hacia el frente, pidiendo silencio. Me apunta con el dedo y dice

- Queremos conocer a “no te importa”.

Todos lo apoyan y Carlos el panadero empieza a preguntar si esta tan buena como Clari, la que era ingeniera de construcción o algo así, y“que te dejo por la negrita policía aquella que te amenazo con la pistola”.

Entre las risas digo muy bajito “Ana”.

Hacen silencio.

- Se llama Ana – repito – y luego agrego “hace como tres meses que salimos. Nos vamos a mudar juntos”. Alfredo me quiere abrazar pero lo aparto.

- ¡Vamos a brindar por Ana! –exclama el Congrí, levantando su cerveza.

- ¡Por Ana!- decimos, y en mesas vecinas algunos levantan sus copas y hasta vasos de café.

El gordo dice “oye la del bar se ha puesto seria, te dije que esta pa ti”. No miro hacia la barra porque Ulises toma su guitarra y dice “Fíjense caballeros, hace poco compuse algo nuevo”. Me apunta con la barbilla y explica que aun no tiene título, pero “se la vamos a dedicar a Ana”. Y empieza a tocar algo que se siente bien. Los acordes son suaves, dan sensación de tranquilidad, aunque de pronto se vuelven vertiginosos, con mucha energía. En el lugar hay silencio. En la puerta hay un par de curiosos escuchando. La chica de la barra, que servía bebidas en otra mesa se ha quedado paralizada observando. Cuando Ulises termina, arranca aplausos. Algunos se ponen de pie y gritan “bravo” como si estuvieran en un teatro. Congrí me susurra que la camarera está llorando.

Le doy la mano al músico. Levanta las manos pidiendo silencio.

- Señoras y señores – se dirige a todos en el bar. Esta composición, que antes no tenía titulo, se llamara “Ana”.

Más aplausos y risas.

Entre la algarabía que comienza a apagarse Alfredo me pregunta “cuando la conoceremos”. Me levanto de la silla y doy la vuelta pero me detengo en seco. Frente a mi esta la muchacha del bar. Tiene los ojos húmedos. Le tiende la mano a Ulises y dice“Gracias”. El músico la mira interrogante. Yo pongo mi mejor sonrisa y digo“ella es Ana”. El gordo me pega un codazo. Congrí tiene la boca muy abierta. Escucho a Alfredo el psiquiatra decir “hijo de puta”. Le voy a responder pero no puedo. Me lo impide el beso delicioso que me regala esta mujer.

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martes, 2 de agosto de 2011

Todo se transforma

Tu beso se hizo calor, luego el calor movimiento
luego gota de sudor, que se hizo vapor y luego viento
que un rincón de la Rioja, movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino, que bebió tu boca roja.

Tu boca roja en la mia; la copa que gira mi mano
y mientras el vino caía, supe que de algún rincón lejano
de otra galaxia el amor que me darías,
transformado volvería.

Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da
nada es mas simple, no hay otra norma
nada se pierde, todo se transforma.

El vino que pagué yo, con aquel euro italiano
que había estado en un vagon antes de estar en mi mano
y antes de eso en Torino, y antes de Torino en Prato
donde hicieron mi zapato, sobre el que caería el vino.

Zapato que en unas horas, buscare bajo tu cama
con las luces de la aurora, junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez, en Salvador de Bahía
donde a otro diste el amor, que hoy te devolvería.


Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da
nada es mas simple, no hay otra norma
nada se pierde, todo se transforma


    Jorge Drexler.

domingo, 24 de julio de 2011

Onda de Choque

A este viejo bar
solo vengo por el periodico.
Me gusta el olor de la  tinta inmaculada
que me cuenta, por ejemplo,
acerca de la economia,
que  sigue enferma de nostalgias.
Se  renta  una casa, habitantes incluidos.
El  precio del petroleo se desploma hacia el sol,
y  se vende un trozo sucio
oxidado
del avion Enola Gay.
Si, aquel que dejo caer
la bomba que atraveso Hiroshima
y  escapo sin volver el rostro,
sin ver la desesperanza que dejaba.
Hay una foto de la explosion
blanca, rojiza, negra,
que borra casas, cosas, gente.
La puerta del bar que se abre,
y miro como  entra tu pelo rebelde
encima de tus ojos marrones
que brillan sobre tu boca
que pide un café, que lo bebe,
que sonrie, que  se marcha puertas afuera.
Dejo a un lado el periodico
con la foto de Japon partido en pedazos
y  salgo  a la calle
a mirar como te vas sin volver la cara
volando alto
cual piloto del Enola Gay
escapando  de  la onda de choque.






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martes, 5 de julio de 2011

Yo, prisionero

En mi celda oscura
tengo una idea macabra:
sueño que la cárcel es allá,
después del acero del cercado.


Cada amanecer,
miro por la ventana
y sonrío.


Ahí los tengo  a mi merced.
Encerrados
allá afuera.


Escrito en Guantanamo Bay.
Agosto 28. 2007

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lunes, 4 de julio de 2011

Plegaria

 Padre nuestro que estás en el cielo
tan lejos que mis ruegos
te llegan con toda una vida de retraso.

Ruega por nosotros
culpables de necedad y optimismo
contagiados de insolencia
crónicos enfermos de esperanza.

Sálvame del dolor
que vive en los ojos de los otros
y de la palabra negra o blanca;
no de la que he dicho, sino de la que guardo.


Júzgame
no por mi huella en el polvo
sino por el paso que no dí;
no por la herida de mi hacha
sino por la semilla que no sembré.

Guárdame
del hermano del castigado
que se sienta sin lágrimas
a la mesa del castigador.

Líbrame de todo mal,
del abrazo hipócrita,
de cuanta lágrima y dolor
he repartido con mis manos.

Dame fuerza
para comprender a tiempo
que se dice "la otra mejilla",
y no "la mejilla del otro".

Quítame el pan, la risa, las flores,
mas no quites la venda de mis ojos.

sábado, 2 de julio de 2011

Mi vecina es diferente

Mi vecina es diferente
y yo
que odio la guerra
he salido a comprar un arma.

Camino por la acera
(la misma acera de mi vecina)
que habla una lengua extraña
y bebe té en un vaso de metal.



Ahí está, en su portal.
sonríe, saluda con la mano.
Voltea el rostro, 
el velo le molesta en los ojos.

Apuro el paso.
he salido a comprar un arma
yo, que odio a mi vecina,
y he vuelto con una flor.
 
 







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jueves, 30 de junio de 2011

El Rey del mundo al reves

(El himno de los traidores)


El rey del mundo al revés
con el rostro reversible
viste corbata insensible
y una copa de escocés.


Su risa,como una cáscara
aleja todas las dudas
y la mano que saluda
se cubre con una máscara.


Un mechón sobre la frente,
un reloj de Escandinavia
y en su sortija, la savia
de África, y su gente.


Cicatriz que le dejó
un pasado de madera:
tatuados en la cadera
un martillo y una hoz.


Se inclina, besa la mano
de la princesa de Asturias,
y a un mago del arte oscura
lo abraza como un hermano.


Nadie habla  de dolores
se despiden con abrazos
las miradas hacen lazos,
dan gracias por ser mejores.


Así se hace filosofía,
en  un vaso de escocés
se conquista el mundo al revés
con sonrisas e ironía.


Sale solo a caminar
descalzo por la avenida
y en la esquina de su vida
se sienta el hombre a llorar.



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viernes, 17 de junio de 2011

Pérdidas.

Ella llora.
Llora la zozobra de llaves no encontradas;
         (su puerta no se abre con un simple
y entonado sésamo).
Una lágrima llueve a la juntura de sus labios
que brotan de una mueca que promete sedición.
Pobre muchacha
yo tenía un amigo de correr descalzo  por la lluvia,
de tomar fortines con la risa.
Un amigo que se fue como robado por la ira,
y solo dejó los vidrios rotos de su sombra.
Tuve una casa llena de escondites
para romper la desmemoria donde andan

la silueta,y los ojos, y las manos de mi madre.
Viví en un pueblo sin tranvías,
lleno de rocas, de montañas,
donde cada hombre vive el suplicio
de ser bautizado Sísifo. 
Un país habitaba  la palma de mi mano,
la llenaba del jugo tibio del azúcar;
aquel animal que se alimentaba de hombres
hasta que se lo llevó una refinada  indigestión.
Y por allá, cerca del pulmón
estaba mi fábrica de latidos torrenciales,
donde hizo casa una muchacha
hasta que se escapó a la otra orilla del mundo.
Un amigo.
Una casa.
Un pueblo.
Un país.
Una muchacha.
Un corazón.
Y usted;

usted llora por sus llaves.    

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jueves, 16 de junio de 2011

Cuando yo era un nino

Cuando yo era un nino, no habia un par de zapatos para el futbol y otros para el beisbol,jugabamos descalzos, o con zapatos llenos de huecos en la suela,  que era casi lo mismo.
No teniamos cinturon de seguridad en los columpios. El objetivo era llegar tan alto como pudieras, y entonces lanzarte hacia lo que de pronto parecia ser la estratosfera.

Cabalgabamos nuestras bicicletas sin casco, sin zapatos, y a veces casi sin ropas.
Jugabamos en plena calle, en grupos escandalosos, chapoteando en charcos que la lluvia dejaba de regalo, saltabamos al rio desde piedras enormes, y manejabamos tablas montadas en cajas de bolas en contra del trafico.
Disparabamos tirapiedras cargados con semillas y rocas, apuntando bajo porque los adultos comentaban que podias sacarle un ojo a alguien.
Nos lanzabamos en paracaidas hechos con sabanas desde los arboles. No teniamos crema bloqueadora para el sol y en verano adquiriamos piel de lagartija, porque se nos caia a pedazos.

Nos sacabamos los dientes atandolos a una cuerda y tirando de ella.
Corriamos con tijeras en la mano, tumbabamos mangos a pedradas, y volabamos papalotes a traves del entresijo de cables electricos de cualquier calle.

Pero nuestras madres, por seguridad, despues de comer nos hacian esperar una hora antes de zambullirnos o darnos una ducha.   

miércoles, 15 de junio de 2011

Suicida



Este ser humano
usó la salida de emergencia.


Cuando lo encuentren
no sabrán
si la bala le pego en el corazón,
o si el corazón, hambriento,
atrapo la bala de un bocado
.



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martes, 14 de junio de 2011

Balseros

Habitantes de Cipango
guerreros de cinco siglos,
su historia no esta en los libros
son diamantes en el fango. 

                              
Padecen la enfermedad
que destruyo a los vikingos:
Son furiosos,locos,dignos
hijos de la libertad.
 

Obligados ingenieros
de lo absurdo y lo real,
saben del sol y la sal
y de los monstruos mas fieros.

Pelean su propia guerra,
son los aliados del mar
y su panico es el mal
que los acecha en la tierra.

Disparo de gran calibre
el sol sobre su cabeza,
y el llora, canta, reza,
para llamarse hombre libre. 





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lunes, 13 de junio de 2011

Trastocada Anatomia



Mis pulmones tiemblan
como si fueran mis rodillas
porque la puerta se cierra
como si fuera mi boca.


Mi boca que observa
como te vas para no volver;
para dejar desolados estos ojos
que gritan tu nombre,
siempre  tu  nombre.






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Negro en Negro


En la rueda de la verdad
el negro es más que un color:
o representa el dolor
o es nube de tempestad.


Pero que hermoso,
que regalo a mi pupila
ver a tu piel vestida
de color negro sedoso.


Parece negro corcel
cabalgando en tu cintura
la pequeña hoguera oscura
en la piel bajo tu piel.


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lunes, 6 de junio de 2011

Jerusalen

Capital de arena y sol
tierra de panes y peces
tu ojo lloró tantas veces
ya ni sé por cual dolor.

Se escucha una voz perdida
que llama desde el Jordán;
desde entonces todos van
a la tierra prometida.



En los olivos del monte
llora un hombre de rodillas
habrá un beso en su mejilla
y una vida que se rompe.


Descalzo, carga su credo
que le servirá de cama,
grita, al cielo clama
con la piel rota de miedo.


Es culpable de escuchar,
de silencio y pelo largo
y de tener, sin embargo
la fuerza de perdonar.


Los clavos bajo la piel
penetrando hacia la muerte
hacia el dolor que se siente
si te matan por ser fiel.

Los ojos, como cuchillos
el verbo listo y caliente
el fuego ardiendo en la frente
y una túnica sin bolsillos.


Antes mataban por eso,
y heredamos las tradiciones
de hacer perpetuas traiciones
y asesinar con un beso.


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Balearic Islands. Spain.
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domingo, 5 de junio de 2011

Mujeres

Silueta oscura

lento andar,

pisada silenciosa

en tejado de sueños.

Tienen garras

en los ojos.